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Muerte, hambre y desplazamiento: actualidad de los pueblos indígenas (II Parte)

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Des-territorialidad

Los problemas de nuestras comunidades indígenas van más allá de los asesinatos, ya que quienes tienen "la fortuna" de no morir, son amenazados y obligados a salir de sus territorios.

Como era de esperarse una vez ocurrida la tragedia de 26 de agosto donde fueron masacrados 12 indígenas Awá, las comunidades del Resguardo El Gran Rosario y comunidades vecinas desde el 30 de ese mismo mes, empezaron un desplazamiento masivo y hoy tenemos más de 200 personas desplazadas; no obstante otras 100 personas se encuentran sobre la vía Pasto -Tumaco entre los kilómetros 78 a 80.

indigUn ejemplo claro de este drama son los desplazados del municipio de Tumaco, región donde el accionar paramilitar sembró el terror por años y aún siembran pánico e intimidan a la gente, los rostros de las víctimas evidencian el recrudecimiento del conflicto, no obstante no justifica la inversión económica desproporcionada para la militarización; justifica sí, que haya una atención humanitaria con enfoques preventivos, enfoques de protección y de solución a tan cruda realidad y que el gobierno y los medios masivos de comunicación han querido negar.

En Colombia la situación de los desplazados, además de ser incierta, se ha vuelto casi invisible, con actitudes insensibles frente a este fenómeno inconcluso. "Nuestra historia es la historia de un desplazamiento incesante, sólo a ratos interrumpido", plantea el escritor y periodista colombiano Alfredo Molano (Crónica: El jardín, en "Desterrados, Crónicas del desarraigo", Ediciones Punto de Lectura)

Según la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, CODHES, entre 1985 y 2008 el desplazamiento forzado afectó aproximadamente a 4'628.882 personas que integran en promedio 925.776 familias.

Para los pueblos indígenas no ha sido menor la odisea. A diario miles de familias tienen que vérselas con la presencia de actores armados en sus territorios. El Sistema de Información de Derechos Humanos y Desplazamiento de la ONIC corrobora esta situación: "en el albor del nuevo milenio más de 70.000 indígenas han sido desplazados; muchos, aún, no regresan a sus comunidades por temor a confrontaciones militares, amenazas e intimidaciones por parte de uno u otro actor del conflicto". Según el informe del Relator de Naciones Unidas para los derechos de los pueblos indígenas, que visitó Colombia en julio pasado, el siete por ciento de los desplazados son indígenas.

Sólo en lo corrido del año la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, ha reportado varios desplazamientos masivos: más de tres mil embera en el departamento del Chocó, en Nariño y Vaupés, a lo cual se suma la situación de Timbiquí (Cauca) donde permanecen confinados más de 1.400 miembros del Pueblo Eperara Siapidara, según la Asociación de Cabildos Indígenas Eperara Siapidara del Cauca, ACIESCA.

La misma entidad reportó el confinamiento que padecen por lo menos unos 17 mil desplazados en el departamento del Guaviare, según datos de las comunidades y de la Defensoría del Pueblo ; de entre ellos por lo menos unos dos mil pertenecen a comunidades indígenas: Nukak, Jiw y cubeos entre otros. Para comienzos de año, la Unidad Indígena del Pueblo Awá, UNIPA, recibió en su sede administrativa a más 400 miembros de sus comunidades, que huyeron de su territorio tras las constantes masacres y hoy en una comunidad cercana a Tumaco, La Guayacana, se encuentran desplazados unas 300 personas.

Recientemente la ofensiva militar y el despojo territorial a causa del narcotráfico e intereses de empresas multinacionales se han convertido en causantes directos de este fenómeno de des-territorialización, siendo los más afectados campesinos, indígenas y comunidades afrocolombianas.

En este contexto de desarraigo, des-territorialización y terror los pueblos indígenas se aferran a la vida, a la Madre Tierra, a la resistencia civil, a su tradición, a su identidad, a su cosmovisión y, a sus espíritus ancestrales para vivir tranquilos en sus territorios.

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