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Región Suroccidente y Pacífico: Territorio de PAZ por decisión soberana de sus pobladores

Imagen tomada de:  Centro de Memoria Paz y ReconciliaciónPor: Espacio regional de paz del Cauca

" Es hora de parar la guerra y construir una paz dialogada, justa, diversa y duradera"

Hablamos desde los sectores sociales de las regiones Suroccidente y Pacifico, que prácticamente confluimos en una sola Región; desde los departamentos de Choco, Valle, Cauca, Nariño, Putumayo y Huila. La mayoría de estos departamentos, a excepción de Valle, tienen características predominantemente rurales y con altos grados de pobreza, en términos de indicadores de desarrollo humano, aunque con una gran riqueza en diversidad biológica y cultural.

Nuestra región está compuesta por diversos grupos étnicos y culturales de campesinos, indígenas y afrocolombianos, que no solo se manifiestan en el área rural sino que empiezan a tener importantes procesos de urbanización. Esta diversidad fue reconocida por la Constitución de 1.991, que además señaló el camino para conformar Regiones y Provincias; sin embargo el centralismo y el establecimiento político se han opuesto con todas sus fuerzas a estas figuras territoriales.

Las poblaciones de la región Suroccidente y Pacifico hemos visto cómo, durante las últimas décadas, el modelo de desarrollo, con base en el extractivismo minero – energético y los agro-negocios, ha pretendido negar nuestra presencia territorial y los derechos a: la vida, la cultura y la participación en las decisiones sobre las cuestiones que nos afectan. No entendemos cómo el interés de la Nación pueda ser distinto y contrapuesto a los derechos fundamentales de quienes la integramos; para nosotros el interés nacional debe priorizar la vida digna de las poblaciones locales y ser definido democrática y participativamente. La destrucción de los territorios, la contaminación del agua, la desaparición de los ríos, el despojo territorial, la expulsión de las poblaciones locales, la tala de bosques naturales, el ataque a la biodiversidad y a los conocimientos ancestrales de los pueblos, no pueden constituir el interés nacional aunque el capitalismo los reivindique como fuentes únicas de producción de riqueza. Los grandes desiertos que van quedando al paso de este llamado desarrollo no se pueden justificar con aumentos en el producto interno bruto o con ganancias de las grandes empresas, por un lado, y, por el otro, con pobreza, desolación, expulsión y muerte para las poblaciones locales y las generaciones por venir.

Hoy se ciernen sobre nuestra región proyectos expulsores y depredadores como:

- Draga del rio Putumayo (sin contar con la larga inserción de este departamento en la minería – petróleo y con la explotación de maderables hacia la amazonia en los límites con Perú y Ecuador).
- Proyecto IIRSA (Integración de la Infraestructura Regional Suramericana): Vía Tumaco-Pasto-Mocoa- Puerto Asís, Muelle en San Miguel: Embarcadero La Aserradora, vía San Francisco – Mocoa.
- Hidroeléctrica del Patía, que pretende cambiarle el curso en la parte baja del Patía.
- Exploración petrolera y Minería criminal que afecta principalmente el andén Pacifico y el Macizo colombiano.
- Megaproyectos de Plan maestro de aprovechamiento del río Magdalena: Una de las estrategias de aprovechamiento refiere a la producción de energía por medio de la creación de 15 a 17 represas; también se contempla la creación de 14 microcentrales.
- Plan Pacífico y alianza del Pacífico
- Los derivados de la ley de ZIDRES

El conflicto armado de más de cincuenta años ha convertido a nuestra región en un escenario de guerra, siendo aprovechado por quienes buscan despojarnos y expulsarnos de nuestros territorios. Las guerrillas, los paramilitares, la Fuerza pública, unas veces unos, otras veces otros, nos han amenazado, asesinado, desplazado; los grandes intereses del capital han aprovechado la guerra para imponer sus designios en nuestros territorios.

Al son, y con la disculpa del conflicto armado, el Estado nos ha criminalizado, judicializado, convertido muchas veces en ilegales y delincuentes.

Por lo anterior apoyamos, buscamos y soñamos con la solución política negociada de dicho conflicto, tanto con las FARC, como el ELN; una solución que desmonte todos los actores de la guerra y permita la construcción de la paz social y política sin que exista la interferencia de la violencia y de las armas.

La región Suroccidente y Pacifico le dijo de manera contundente a Colombia en el plebiscito “SI apoyo al acuerdo para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” firmado entre el Gobierno nacional y las FARC, e igualmente ha expresado la necesidad y la urgencia de iniciar diálogos con el ELN. Es de resaltar que en todos los municipios de los departamentos del Choco, Cauca y Putumayo y en la gran de mayoría de los de Nariño se votó a favor del acuerdo.

Sabemos que la solución política del conflicto armado no es la paz de nuestra región ni la paz de Colombia, pero que si es un paso imprescindible para poder avanzar hacia la justicia social, la democracia, el respeto y la construcción de una nueva Colombia. Luchamos por un escenario donde no nos maten, criminalicen, amenacen, desaparezcan, expulsen, impongan, nieguen nuestra lucha por los derechos.

Hoy nos permitimos presentar, nuestra propuesta de paz dirigida a organizaciones populares y movimientos sociales de nuestra región Suroccidente y Pacifico y a la opinión pública nacional e internacional:

1. Refrendación e implementación YA del acuerdo entre el Gobierno colombiano y las FARC. Participación democrática en la implementación del mismo, con mecanismos locales, departamentales, regionales y nacionales.

2. Inicio inmediato de diálogos con el ELN y conformación de escenarios para la participación de la sociedad civil desde lo local, regional y nacional.

3. Exigencia al gobierno nacional de cumplir con su mandato constitutivo de garantizar la vida y los derechos humanos de colombianos y colombianas. La masacre que se presenta contra integrantes de organizaciones sociales indígenas, campesinas, afrocolombianas, sindicales, tiene que ser detenida; particularmente denunciamos el ataque contra la Marcha Patriótica y exigimos resultados concretos a la fiscalía, a los órganos de justicia y a los gobiernos de carácter nacional, departamental y municipal.

4. Exigencia de cumplimiento del precepto constitucional de conformar Regiones y provincias. Retomar entre organizaciones sociales de los departamentos de Cauca, Choco, Huila, Nariño, Putumayo y Valle, la iniciativa de región Surcolombiana y Pacifica, para construirla como Territorio de paz.

5. Ordenamiento territorial construido desde el movimiento social, centrado en una base ambiental para la paz que integre:
- economías campesinas,
- solución a la problemática de los cultivos declarados ilícitos,
- producción agroambiental,
- Defensa del agua y los bienes ambientales,
- fortalecimientos de las identidades culturales,
- convivencia intercultural e interétnica,
- decisión desde las poblaciones locales respecto al territorio,

- reforma rural integral con tierra para campesinos, indígenas y afrocolombianos, y promoción y garantías para las economías propias y la soberanía alimentaria,
- Implementación y respeto de figuras territoriales para campesinos, indígenas y afrocolombianos como Zonas de reserva campesina, Resguardos y territorialidad ancestral, territorios colectivos de comunidades negras, territorios agroalimentarios y territorios agroambientales.

6. Fortalecimiento de la democracia y la participación socio política desde lo local: para la implementación de los Programas de desarrollo con enfoque territorial PDET acordados en la Habana, así como para el trabajo de comisión de la verdad, y para veedurías a los acuerdos y exigibilidad en las garantías de derechos humanos, junto con la participación en el proceso de paz con el ELN, conformar en cada uno de los municipios de nuestra región cabildos abiertos y/o consejos municipales de paz, en interrelación con cabildos abiertos y/o consejos departamentales y regional de paz.

7. Articulación regional entre las organizaciones de la Cumbre agraria, campesina, étnica y popular en la búsqueda de ubicar nuestra construcción de paz como región en la dinámica de lucha por transformaciones nacionales expresada en este proceso de unidad y movilización.

8. Hoy en esta minga por la paz de la Cumbre agraria, aquí en la ciudad de Cali, nos declaramos en pie de lucha contra la reforma tributaria, las iniciativas legislativas que desmontan los derechos adquiridos de colombianos y colombianas, que buscan el despojo territorial y la imposición de macroproyectos, así como contra las masacres laborales y el ataque a las garantías de organización y movilización para los sectores populares.

Cuenten con Nosotras y Nosotros para una Paz Justa, Participada, Diversa y Duradera, Nunca Para La Guerra.

ESPACIO REGIONAL DE PAZ DEL CAUCA

Santander de Quilichao – Cauca – Noviembre de 2.016
(Doc. H.C 17-XI- 2.016)

"La paz es un mandato ciudadano y un derecho fundamental
Organizaciones sociales del Cauca
Cauca - Colombia 2010 - 2016"

Planeta Paz - Calle 30A N. 6-22 - Oficina 2701 - PBX (0571) 340 23 00  - Bogotá, Colombia