flickr Twitter Facebook Youtube

Colombia usa a USA

daniel garcia pec3b1a1 780x514Por: Daniel García-Peña
Tomado de: www.elespectador.com 

Mañana el presidente Iván Duque visitará al presidente Donald Trump en Washington, D.C.

La reunión girará en torno a la coyuntura en Venezuela, pero hace parte de una larga historia de relaciones entre nuestros dos países, en la cual USA se ha beneficiado de una Colombia que se ha esmerado por ser su más fiel aliado en América Latina, pero en la cual también diferentes gobiernos colombianos han logrado aprovechar las cambiantes realidades en Washington para adelantar sus propios intereses.

En 1846, en plena guerra contra México, en la cual USA le arrebataba un tercio de su territorio, acción condenada por el resto de América Latina, Colombia (en ese entonces Nueva Granada) firma el primer tratado con USA, otorgándole el derecho de construir el ferrocarril en Panamá (en ese entonces parte de Colombia) y a sus ciudadanos, el libre tránsito por el istmo.

Luego de que USA nos arrebató Panamá en 1903, tardaron menos de 15 años para que Marco Fidel Suárez proclamara el réspice polum: Colombia debe guiarse por la estrella del norte, o sea USA. Esto abrió las puertas en los años 20 para la danza de los millones y el envío de tropas colombianas para masacrar trabajadores colombianos en las bananeras de la United Fruit Company.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Laureano Gómez, buscando encubrir su pasado fascista, logró convencer a Washington de que la Violencia no era una campaña de exterminio de la oposición por parte de las fuerzas oficiales, sino una extensión de la Guerra Fría. Para acreditar sus credenciales anticomunistas, envió tropas colombianas a la Guerra de Corea (único país en América Latina).

Tras la Revolución cubana, fue Colombia que propuso expulsar a Cuba de la OEA y Alberto Lleras persuadió a John Kennedy que la recién restaurada “democracia” del Frente Nacional era la alternativa para evitar “otra Cuba”, convirtiendo a Colombia en uno de los más beneficiados por la Alianza para el Progreso y de los principales laboratorios de la Doctrina de Seguridad Nacional.

En la Guerra de las Malvinas, Colombia, bajo la presidencia de Julio César Turbay, junto con el Chile de Pinochet, fueron los únicos países de América Latina que respaldaron a Inglaterra en contra de Argentina, para que Ronald Reagan ignorara su desastroso récord en derechos humanos.

A finales del siglo pasado, cuando ya había terminado la Guerra Fría y USA se concentraba en la Guerra contra las Drogas, Andrés Pastrana logró venderle a Bill Clinton un plan contrainsurgente disfrazado de plan contranarcóticos, el Plan Colombia.

Tras el 11 de septiembre de 2001, Álvaro Uribe convenció a George Bush para que apoyara su lucha contra las Farc, pese a que éstas no tenían ni alcance global ni constituían una amenaza directa al territorio de USA, los criterios establecidos por la Guerra Global contra el Terror. El Plan Colombia se rebautizó Plan Patriota, Colombia se convirtió en uno de los principales receptores de asistencia militar de USA en el mundo y Uribe fue el único presidente suramericano que apoyó a Bush en su invasión ilegal a Irak en 2003.

Son solo algunos ejemplos de una larga historia, en la que Colombia se ha ganado el reconocimiento de ser el mejor aliado de USA en América Latina, o el más lacayo, el Caín, según la óptica con la cual se mira. Pero también es una muestra de la habilidad de las élites colombianas y sus gobiernos para manipular los diferentes momentos de política exterior de USA para promover sus propias agendas.

Hoy no debe sorprendernos que Colombia sea el único país latinoamericano cuyos funcionarios siguen repitiendo la frase de Trump, “todas las opciones están sobre la mesa en Venezuela”, y que no haya querido firmar el rechazo por parte del Grupo de Lima a la intervención militar.

La crisis en Venezuela favorece a Duque en su manejo de política interna. A la vicepresidenta le dio oficio. Para el uribismo, que no puede existir sin enemigo, el gobierno bolivariano es el perfecto nuevo enemigo para reemplazar a las Farc, que tanto le valió durante años. Pero, sobre todo, la cruzada contra Maduro les ha servido a todas las derechas latinoamericanas para fortalecerse internamente, articularse entre sí y relacionarse con Europa y USA. Por ello, Duque se presentará ante Trump como el presidente del mejor amigo de su país en América Latina, jugando la carta de siempre.

La historia indica que, sin duda, USA nos usa. Pero también, que los gobiernos colombianos han sabido usar a USA.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

* Profesor de la Universidad Nacional de Colombia y director de Planeta Paz.

Planeta Paz - Calle 30A N. 6-22 - Oficina 2701 - PBX (0571) 340 23 00  - Bogotá, Colombia